Un nuevo fármaco logra frenar el avance de los tumores neuroendocrinos y reducir en un 30 % su progresión

El Hospital Universitario 12 de Octubre lidera un ensayo clínico internacional de fase III, denominado AXINET, que ha demostrado la eficacia de combinar el axitinib con el octreótido en pacientes con tumores neuroendocrinos extrapancreáticos metastásicos que no pueden ser operados.

Resultados del ensayo AXINET
El estudio incluyó a 256 pacientes con tumores neuroendocrinos de grado 1 y 2, ya sea inoperables o con enfermedad metastásica. Según la oncóloga y directora de la investigación, Rocío García‑Carbonero, la combinación de ambos fármacos logró una reducción del riesgo de progresión de la enfermedad del 30 % respecto al tratamiento estándar con octreótido solo.
El tiempo de supervivencia libre de progresión aumentó de 9,9 meses a 16,6 meses, lo que representa casi un 70 % más de tiempo sin que la enfermedad empeore. Asimismo, la tasa de respuesta objetiva —es decir, la disminución del tamaño tumoral— pasó del 3,2 % al 12,8 % en los pacientes que recibieron axitinib.
En cuanto a la seguridad, los efectos adversos más frecuentes fueron hipertensión y diarrea, típicos de los inhibidores de la angiogénesis. Los investigadores calificaron el perfil de toxicidad como manejable y no identificaron nuevos problemas de seguridad.
El octreótido actúa controlando la liberación descontrolada de hormonas y otras sustancias, reduciendo los síntomas y la actividad del tumor. Por su parte, el axitinib bloquea la formación de nuevos vasos sanguíneos, impidiendo el suministro de sangre necesario para el crecimiento tumoral.
Los tumores neuroendocrinos se originan en células que poseen funciones tanto nerviosas como endocrinas, y pueden aparecer en diversos órganos, siendo los más habituales el tracto digestivo, los pulmones y el páncreas. Cuando estas células proliferan de forma descontrolada, se generan los tumores que pueden diseminarse a múltiples localizaciones.
Los datos, revisados de forma independiente por radiólogos ajenos al estudio, confirman el potencial terapéutico del axitinib en esta población de pacientes. La investigación continúa analizando muestras tumorales y sanguíneas para identificar biomarcadores que permitan predecir qué pacientes obtendrán mayor beneficio, con resultados preliminares prometedores que se esperan publicar en el futuro.





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