El regreso de los caballos al Sistema Ibérico sur para renaturalizar el paisaje y prevenir incendios

El proyecto de rewilding impulsado por Rewilding Spain en el sur del Sistema Ibérico avanza con la reintroducción controlada de caballos semi‑salvajes, con el objetivo de restablecer funciones ecológicas clave que se fueron perdiendo con la desaparición de la megafauna tradicional.

Según explica Marina Mònico, bióloga responsable de la sección de Renaturalización, el foco está en la capacidad de estos grandes herbívoros para modificar la estructura vegetal, crear claros, favorecer la diversidad de plantas y, de forma indirecta, beneficiar a insectos, aves y pequeños mamíferos. Además, el consumo de biomasa reduce la carga combustible, contribuyendo a la prevención de incendios forestales, un problema cada vez más frecuente en la región.
Caballos empleados en el proyecto y sus características
Tipos de caballos

- Caballo de Przewalski: subespecie en grave peligro de extinción, presente en Villanueva de Alcorón y Checa (Guadalajara). Representa una línea genética de equinos salvajes que ha sobrevivido hasta la actualidad.
- Pottoka: raza ibérica autóctona, localizada en Torremocha del Pinar (Guadalajara) y Frías de Albarracín (Teruel). Es resistente y está adaptada a condiciones duras.
- Caballo serrano: poblado en Mazarete (Guadalajara). También destaca por su robustez y capacidad de vivir en libertad con mínima intervención humana.
Modo de vida y gestión
Los animales se desplazan por extensiones de pastizales que abarcan cientos de hectáreas, delimitadas mediante cercas eléctricas. No reciben alimentación suplementaria ni se les estabula; sin embargo, su movimiento se monitoriza constantemente mediante collares GPS y la supervisión de un técnico de campo. Este seguimiento permite recoger datos sobre patrones de pastoreo, áreas de mayor uso y posibles problemas de salud.
Control y responsabilidad
La reintroducción no equivale a abandono. Cada fase del proceso—estudios de viabilidad, adaptación al territorio y monitoreo permanente—se lleva a cabo bajo estrictos criterios científicos y bajo la normativa española que considera a los caballos como ganado, implicando responsabilidad jurídica y ética por parte de la entidad gestora.
Impacto social y económico
Más allá de los beneficios ambientales, la presencia de los caballos ha generado empleo local y ha impulsado el ecoturismo. Visitantes atraídos por la observación de equinos semi‑salvajes dinamizan alojamientos rurales, comercios y servicios en áreas que, durante décadas, han sufrido despoblación.
En conjunto, la iniciativa busca reactivar procesos naturales que moldearon el territorio durante siglos, al tiempo que aporta una nueva dinamización económica y social a comunidades rurales del Sistema Ibérico sur.





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