La mayoría de votantes de izquierda apuesta por bonificar los precios de los carburantes y los de derecha por una rebaja de impuestos

Estados Unidos está evaluando la posibilidad de enviar 10 000 soldados adicionales al Golfo Pérsico, mientras continúan los ataques en la zona. La decisión forma parte de los esfuerzos de Washington para reforzar su presencia militar tras la escalada del conflicto en Oriente Próximo.

En España, el Gobierno ha puesto en marcha un paquete fiscal destinado a mitigar el fuerte encarecimiento de los carburantes y la electricidad, medidas que entraron en vigor el pasado domingo 22 de marzo.
Opiniones de los ciudadanos según la encuesta del Instituto DYM
Una encuesta realizada por el Instituto DYM entre el 19 y el 23 de marzo, basada en mil entrevistas online aleatorias, revela la preferencia de la población por una reducción de impuestos como herramienta para combatir la subida de los precios de la gasolina y el diésel. Un 48,7 % de los encuestados considera que bajar el IVA y el impuesto especial a los hidrocarburos es la medida más adecuada, frente al 38,2 % que defiende la bonificación directa del precio del combustible.
El estudio también muestra una clara polarización ideológica. Los votantes de izquierda tienden a apoyar la bonificación del precio (52,9 %), mientras que los de derecha prefieren la reducción de impuestos (50,4 %). En función del voto en las últimas elecciones, el 62,2 % de los simpatizantes del PP y el 55 % de los de Vox se inclinan por la rebaja fiscal, frente al 37,4 % del PSOE y el 28,2 % de los votantes de Sumar. Por el contrario, la bonificación cuenta con el respaldo del 60,3 % de los de Sumar, el 50,4 % del PSOE, el 36,5 % de Vox y el 29,8 % del PP.
El paquete fiscal aprobado por el Consejo de Ministros incluye la reducción del IVA de los carburantes del 21 % al 10 % y la disminución del impuesto especial a su nivel mínimo permitido por la Unión Europea. La medida también afecta al gas natural y a otros derivados del petróleo. En el ámbito eléctrico, el IVA se reduce del 21 % al 10 %, el impuesto especial pasa del 5 % al 0,5 % (mínimo legal) y se suspende el impuesto a la generación que gravaba a las compañías eléctricas.
El alza de los precios de los combustibles ha golpeado tanto a los hogares como al sector del transporte. En las dos primeras semanas tras el inicio del conflicto, el precio del diésel en España subió más del 27 % hasta 1,836 € por litro, mientras que la gasolina aumentó casi un 15 % hasta 1,708 € por litro, según el último Boletín Petrolero de la UE. Llenar un depósito medio llegó a costar más de 100 € en los últimos días, coincidendo con el repunte del barril de Brent, que rozó los 120 dólares.
El Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) ha calificado las medidas adoptadas como “insuficientes” y ha exigido ayudas directas y un segundo paquete específico para el sector. Los transportistas estiman que la bonificación anunciada de 20 céntimos por litro de gasóleo no cubre el sobrecoste real, que desde el inicio del conflicto genera un gasto medio de unos 600 € semanales por camión. En total, el transporte por carretera enfrentaría costes extraordinarios cercanos a los 450 millones de euros y ha puesto un ultimátum al Ejecutivo, con fecha límite para el viernes 27 de marzo, para que se adopte un nuevo salvavidas económico.
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