¿Por qué es tan difícil comprar entradas hoy en día? La odisea digital para ir a los conciertos de Shakira y otros tantos artistas

Este fin de semana se produce el cambio de hora, cuando los relojes se adelantan una hora para iniciar el horario de verano. La medida, que se lleva a cabo en la mayor parte del territorio nacional, busca aprovechar mejor la luz natural y reducir el consumo energético.

En el plano internacional, Israel informó que ha interceptado por primera vez un misil proveniente de Yemen, utilizando su sistema de defensa aérea “Iron Dome”. Según fuentes oficiales, el proyectil fue detectado y neutralizado antes de alcanzar territorio israelí, evitando posibles daños y reforzando la vigilancia en la zona.
El negocio de la música en directo: entre la fiebre del “sold‑out” y los precios estratosféricos
Los precios dinámicos, la rentabilidad de los espectáculos y las preventas exclusivas han convertido la música en vivo en una actividad cada vez más inaccesible para muchos fanáticos. Casos recientes, como la residencia de B Bunny en España, la venta de entradas para el tour de Rosalía “Lux” y el reencuentro de los hermanos de Oasis en Reino Unido, muestran cómo la demanda supera con creces la oferta, generando listas de espera interminables y precios que convierten los conciertos en experiencias de lujo.
Según el Anuario de la Asociación de Promotores Musicales y la SGAE, la industria de la música en directo en España generó en 2024 unos 725 millones de euros, cifra que supera ampliamente los 450 millones de euros de la rama discográfica y los 477 millones estimados del sector editorial de derechos de autor. La facturación del directo ha casi duplicado sus ingresos respecto a 2019, cuando alcanzó los 382 millones de euros.
Esta tendencia se traduce en una estrategia comercial que favorece los “sold‑out” anticipados. Anunciar la venta total de entradas antes de que todos los boletos estén realmente disponibles genera el temido “FOMO” (fear of missing out) y empuja a los consumidores a comprar de forma impulsiva, incluso a precios inflados.
El fenómeno también está ligado a los circuitos de festivales y a los cachés de los artistas. Como explica el promotor independiente Jorge Robles (MOBZZ), “no es lo mismo pagar un caché elevado a un festival que ya tiene una gira completa vendida que hacerlo con una gira normal”. El éxito de los conciertos se utiliza, a su vez, como escaparate para negociar mejores condiciones con festivales y marcas patrocinadoras.
Otra táctica que dificulta el acceso a los boletos es la venta exclusiva mediante productos financieros. En la gira “Alpha” de Aitana, por ejemplo, se abrió una preventa solo para clientes de un banco español, mientras que Shakira ha implementado un esquema similar. Los bancos, a su vez, lanzan tarjetas de débito personalizadas y ofrecen descuentos a sus usuarios, convirtiendo la compra de entradas en una herramienta de marketing híbrida.
Sumado a ello, el uso de precios dinámicos basados en la demanda en tiempo real, y los elevados cargos por gestión que aplican plataformas como Ticketmaster, hacen que el costo final de una entrada pueda multiplicarse. La OCU denunció que, para un concierto de B Bunny, el precio base de 80 euros se elevó a 269 euros tras añadir los gastos de gestión.
En conjunto, estos factores convierten la experiencia del concierto en un cóctel de exclusividad, rentabilidad y presión psicológica que, aunque beneficia a promotores y artistas, cada vez resulta más difícil de afrontar para el público.
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