El monumento de Portugal que se alza sobre el río Miño desde hace siglos para defender la frontera

Situada en la frontera entre España y Portugal, la Torre de Lapela es una joya arquitectónica de casi siete siglos de historia que ha sido declarada Monumento Nacional y que desempeñó un papel crucial en la defensa militar de la zona.

Una fortaleza milenaria a orillas del río Miño

El río Miño, que delimita natural‑mente la frontera septentrional entre ambos países, alberga numerosos tesoros, entre los que destaca la torre que lleva el nombre del mismo pueblo portugués, Lapela, perteneciente al municipio de Monção. Durante casi 700 años la construcción ha resistido el paso del tiempo, las inclemencias climáticas y los conflictos bélicos, vigilando la ribera gallega del río.

Se trata del único vestigio que permanece del antiguo castillo que pudo haber surgido en el siglo XII, en la época del primer monarca portugués. El torreón, sin embargo, data del siglo XIV y se alza imponente a 35 metros de altura, dominando el paisaje de la margen portuguesa del Miño.

La estructura presenta una planta rectangular de aproximadamente 10 metros de lado, con muros de piedra de unos tres metros de grosor. Su interior consta de cuatro niveles a los que sólo se accede mediante una entrada situada en la fachada norte, a seis metros del suelo. La robustez de la edificación refleja su finalidad original: la defensa y vigilancia de las tierras fronterizas.

En la parte superior se conservan las almenas desde las que los soldados vigilaban el entorno y, especialmente, el cauce del río, que era el principal eje estratégico de la zona. Con el tiempo la torre perdió su función militar y fue parcialmente desmantelada, pero en 1910 fue declarada Monumento Nacional. Posteriormente, ha sido objeto de varias restauraciones que le han devuelto su esplendor original.

Gracias a su ubicación justo en la frontera hispano‑lusa, la Torre de Lapela es de fácil acceso para los visitantes que se encuentren en la provincia gallega de Pontevedra o en la región del Minho portugués. No es necesario reservar con antelación; el monumento está abierto al público en la mayor parte del año, lo que permite conocer de cerca este testimonio medieval que se alza orgulloso a la orilla del Miño.

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