El pueblo de Barcelona célebre por sus aguas termales en el que uno de los ganadores en los Oscar 2026 rodó una película con Javier Bardem

Solo 13 países del mundo respiran aire saludable, según los últimos informes internacionales sobre calidad del aire.

En los Estados Unidos se está preparando lo que se ha anunciado como “semanas” de operación terrestre, una iniciativa destinada a reforzar la seguridad y la movilidad en zonas estratégicas.
Sean Penn y la filmación en Cataluña
Sean Penn, quien obtuvo su tercera estatuilla por la película “Una batalla tras otra”, rodó cerca de la capital de Cataluña una cinta junto al protagonista de “F1”. Según los Premios Oscar 2026, “Una batalla tras otra” (2025), dirigida por Paul Thomas Anderson y protagonizada por Leonardo DiCaprio, se alzó como la gran ganadora de la noche con seis galardones. Uno de esos premios fue para Sean Penn, que aunque no asistió a la gala, recibió el Oscar al mejor actor de reparto, igualando el récord de tres estatuillas de Daniel Day‑Lewis, Jack Nicholson y Walter Brennan.
El actor californiano filmó parte de su película en España, concretamente en un pintoresco pueblo cercano a Barcelona. En una entrevista para el medio mexicano “El Mañana”, Penn recordó que pasó varias semanas en la Península Ibérica hace una década para rodar “The Gunman” (2015) junto a Javier Bardem, y destacó que trabajó “en Cataluña, no en España”. Señaló que se grabaron diversas secuencias en el área metropolitana de Barcelona y en la localidad de Caldes d’Estrac, una villa costera conocida por sus espectaculares aguas termales.
Caldes d’Estrac, también llamada Caldetes, se sitúa a orillas del mar en la comarca del Maresme, entre el Mediterráneo y las cumbres de la Cordillera Litoral. Con una población de aproximadamente 3.300 habitantes, su origen se remonta al siglo XIII, aunque fue en el siglo XIX cuando se convirtió en un destino de peregrinación para la élite, gracias a su ubicación privilegiada y su centro termal.
Las aguas del balneario municipal emergen a 38 °C desde una profundidad de 2,8 km, y sus supuestas propiedades curativas han convertido al pueblo en una cuna termal donde se pueden realizar diversos tratamientos para lograr una relajación absoluta, a tan solo media hora en coche de Barcelona. Tras descansar, los visitantes pueden explorar el encantador casco urbano, que esconde numerosas joyas arquitectónicas.
En la zona más alta de Caldes d’Estrac, conocida como Villa Vieja, se encuentran masías centenarias, mientras que el resto del pueblo alberga la iglesia de Santa María, datada a principios del siglo XIX y construida sobre un templo anterior del siglo XIII. Además, aún se conservan dos torres defensivas del siglo XVI, la Busquets y la Verda, testimonios claros del pasado medieval de la villa.
Los visitantes también pueden disfrutar de la playa dels Tres Micos, situada en el núcleo urbano y muy cerca de la playa de la Riera, lo que convierte a Caldes d’Estrac en una alternativa ideal para un primer chapuzón del año tras la llegada del buen tiempo.





Deja una respuesta