Infiltrada entre azulejos y pinceles: "Mi trabajo sirve para embellecer el mundo, no tiene un sentido práctico"

La tradición de los azulejos sigue siendo un elemento distintivo del patrimonio doméstico en España, presente en patios, baños y cocinas de generaciones enteras. En medio de la producción masiva, Constanza, ilustradora y azulejista, ha optado por rescatar y revitalizar esta artesanía, convirtiendo cada pieza en un testimonio único de memoria y creatividad.
Criada en una casa cuyas paredes y suelos estaban recubiertos de coloridos azulejos, Constanza recuerda cómo esas imágenes marcaron su infancia y orientaron su vocación. “El hogar donde crecí estaba lleno de azulejos; esas formas y colores fueron mi primera escuela visual”, afirma la artista, cuya pasión la llevó a especializarse en una disciplina que exige precisión y paciencia.
Proceso artesanal de creación del azulejo
En el taller Espacio 18, dirigido por Daniel Perona, Constanza lleva a cabo cada fase del proceso con meticulosidad, combinando técnicas tradicionales con su propio estilo.
Etapas principales

- Preparación del esmalte: se mezcla el esmalte hasta disolver los sedimentos acumulados, asegurando una consistencia homogénea antes de aplicarlo en dos direcciones opuestas.
- Transferencia del diseño: mediante una plantilla de estarcido, Constanza coloca la figura sobre el azulejo y la roza con una bolsa de grafito, creando una guía exacta para el trazo.
- Pruebas de color: se realizan experimentos preliminares para determinar cómo el óxido y la cantidad de agua influirán en el tono final una vez el azulejo sea horneado.
- Primer horneado: el azulejo sin esmalte se cuece inicialmente para fijar su estructura básica.
- Aplicación del esmalte y el dibujo: después de secar, se aplica el esmalte y se pinta el diseño siguiendo la guía del estarcido.
- Segunda cocción: el trabajo vuelve al horno, donde la combinación de calor y materiales otorga el brillo característico y la durabilidad del producto terminado.
El resultado es una pieza que combina la herencia cultural con la visión personal de Constanza, cada azulejo lleva impresa una historia irrepetible y el toque humano que la producción industrial no puede replicar.





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