Los grandes bancos centrales del mundo velan armas ante el impacto de la guerra de Irán

Los mercados financieros han vivido una semana de gran tensión, impulsada por la escalada del conflicto en Irán y por una oleada de decisiones de política monetaria en los principales bancos centrales. Diez entidades reunieron esta semana sus comités de política monetaria, y la mayoría optó por mantener estable el costo del dinero, mientras que dos se desviaron de la tendencia.

Decisiones divergentes: Australia y Brasil marcan la diferencia
El Banco de la Reserva de Australia (RBA) fue el primero en romper la racha de congelación, al subir su tasa de referencia en 25 puntos básicos, alcanzando el 4,1 % el pasado martes. En contraste, el Banco Central de Brasil decidió reducir su tasa en 25 puntos básicos, dejando el índice en 14,75 % el miércoles, citando la necesidad de aliviar la presión inflacionaria provocada por los altos precios energéticos.
El resto de los bancos centrales mantuvo sus políticas sin cambios. El Banco de Canadá preservó su tasa en 2,25 % pese a la crisis petrolera y al débil crecimiento económico. La Reserva Federal de EE. UU. confirmó su rango objetivo del 3,5 % al 3,75 % y, aunque cumplió con las expectativas del mercado, señaló que las proyecciones de inflación podrían enfriarse, lo que abre la puerta a posibles ajustes futuros.
En Estados Unidos, el precio de la gasolina alcanzó los 3,88 dólares por galón (equivalente a 3,85 litros), su nivel más alto desde 2022, lo que intensifica la vigilancia de los responsables de la estabilidad de precios sobre los mercados de gas y petróleo. El incremento de los costos energéticos, al difundirse a lo largo de la economía, aumenta el riesgo de una segunda ronda inflacionaria que eleve los precios de bienes y servicios.
El Banco Central Europeo (BCE), que mantiene su tasa en el 2 %, revisó al alza su proyección de inflación para 2026, situándola en un 2,6 % y advirtiendo que, en el peor de los casos, el índice de precios al consumo de la zona euro podría llegar al 4,4 %, más del doble de la cifra actual (1,9 %).
El Banco de Japón (BoJ) mantuvo su tasa en el 0,75 % mientras espera mayor información sobre el impacto del precio del petróleo en la economía nipona. El Banco de Inglaterra (BOE) dejó su tasa sin cambios en el 3,75 %. Suecia y Suiza también permanecieron sin variaciones, con tasas del 1,75 % y 0,00 % respectivamente, a la espera de la decisión del Banco Popular de China, programada para este viernes.
La mayoría de estas decisiones fueron adoptadas por unanimidad, reflejando un intento de los responsables de la política monetaria de combinar mensajes de tranquilidad y cautela frente a la incertidumbre global.
Según Michaël Nizard, de Edmond de Rothschild, “Los bancos centrales no deberían reaccionar de forma exagerada ante el aumento de la inflación en los próximos meses; una subida de tipos no revertirá el precio del petróleo y apenas impactará los costos energéticos”. Añade que “endurecer aún más las condiciones financieras podría frenar el crecimiento, replicando errores de política monetaria como los de 2008”.
Diego Franzin, director de estrategias de cartera de Plenisfer Investments (parte de Generali Investments), recordó que “los responsables de los bancos centrales siguen siendo muy conscientes del error de 2022, cuando tardaron demasiado en subir los tipos tras la aceleración inflacionaria”.
En el plano político, Jean‑Claude Juncker comentó que “Sánchez da la impresión de no estar en sintonía con los demás”, una observación que, aunque ajena al tema monetario, refleja la tensión política que también influye en la percepción de la política económica.





Deja una respuesta