Platón, filósofo, sobre el liderazgo: "Quien no es bueno sirviendo, no será bueno mandando"

La misión Artemis II ha sobrevolado la Luna, marcando el primer paso humano alrededor del satélite natural desde el histórico alunizaje de 1972, cincuenta años atrás. El vuelo, que forma parte del programa de la NASA para volver a llevar a astronautas a la superficie lunar, representa un punto crítico en la carrera espacial contemporánea, ya que pone a prueba los sistemas de propulsión, navegación y vida que sustentan la iniciativa Artemis.

En otras noticias, la policía de Berriz (Bizkaia) ha detenido a un hombre tras presenciar un violento ataque contra su pareja. El acusado, que apuñaló a su mujer en varias ocasiones frente a sus hijos, dejó a una de las niñas con heridas. Las autoridades continúan investigando los motivos del hecho y han puesto a disposición de la Fiscalía los resultados de la intervención.
Paralelamente, la figura del filósofo griego Platón sigue siendo un referente esencial para comprender la relación entre conocimiento, moralidad y liderazgo. Discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, Platón vivió en la Atenas de la Grecia clásica, época marcada por intensos debates políticos y el declive de la democracia tras la Guerra del Peloponeso. Sus diálogos, como La República y Las Leyes, abordan conceptos fundamentales como la justicia, la virtud y la estructura del alma humana.
La visión de Platón sobre el liderazgo y la moral
Para Platón, el mundo sensible es sólo una copia imperfecta de una realidad inteligible accesible mediante la razón. Su teoría del alma divide la naturaleza humana en razón, emociones y deseos, y sostiene que el equilibrio entre estas partes es esencial para la conducta ética. En este sentido, la famosa frase “Quien no es bueno sirviendo, no será bueno mandando” resume su idea de que la capacidad de gobernar depende de la experiencia previa de obedecer y servir.
Según el filósofo, el verdadero liderazgo requiere disciplina, autocontrol y una profunda comprensión de la justicia. Solo quien ha aprendido a dominar sus impulsos y a actuar conforme a la razón puede tomar decisiones que beneficien a la comunidad, evitando el abuso de poder. Estas reflexiones siguen resonando en la psicología moderna, donde el autocontrol y la regulación emocional son considerados pilares para la toma de decisiones responsables.
Platón también subraya la importancia de la educación práctica en la formación de líderes. La experiencia en roles de responsabilidad permite comprender las necesidades colectivas y prevenir la arrogancia que suele acompañar al poder. Así, la enseñanza de la obediencia y el servicio se convierte en la base para un ejercicio legítimo de autoridad, una visión que sigue siendo relevante tanto en la política contemporánea como en la gestión empresarial.
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