El auge del sarampión en España, un paso atrás apoyado en "el perfil antivacunas y la disrupción de la pandemia en los sistemas de vigilancia"

El Comité Regional Europeo de Verificación (CRV) ha notificado al Ministerio de Sanidad que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha retirado a España el estatus de país libre de transmisión endémica de sarampión. La decisión se basa en la evaluación de los datos de 2024, año en el que se contabilizaron 227 casos de la enfermedad en territorio español.

La tendencia no se ha revertido. En un comunicado de prensa publicado este martes, la ministra de Sanidad, Mónica García, informó que en 2025 ya se registran 397 casos confirmados, casi el doble de los detectados el año anterior.

Factores que explican el resurgimiento

Según Fernando Moraga‑Llop, pediatra y portavoz senior de la Asociación Española de Vacunología, “la excelencia vacunal que España disfrutaba hace unos años se ha perdido”. La experta en infectología María Velasco, del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), señala dos causas principales: el aumento del discurso antivacunas y la interrupción de los sistemas de vigilancia y vacunación provocada por la pandemia de COVID‑19.

Ambos coincidieron en que, aunque la cobertura vacunal sigue siendo alta en comparación con otros países europeos, ya no alcanza los niveles de excelencia que garantizaban la eliminación del sarampión. Los datos oficiales del Ministerio de Sanidad indican que en 2024 el 97,3 % de la población objetivo recibió la primera dosis de la vacuna triple vírica (MMR) y el 93,8 % la segunda dosis. Para lograr una inmunidad grupal eficaz, la segunda dosis debería superar el 95 %.

Desde 2017 se ha observado una caída sostenida en la vacunación, con una disminución más pronunciada en 2021, coincidiendo con la campaña de inmunización contra la COVID‑19. Aunque los indicadores no son alarmantes, la experta advierte que “deben ser mejores”.

Existen importantes disparidades territoriales. Ceuta y Melilla presentan tasas de vacunación por debajo del 90 % en la primera dosis, mientras que Aragón, La Rioja y Canarias se sitúan entre el 90 % y el 95 %. La brecha se amplía aún más en la segunda dosis, lo que genera “bolsas de población susceptible” donde el virus puede propagarse con facilidad.

El entorno social también ha cambiado. Moraga‑Llop describe una creciente “resistencia vacunal”, con personas que dudan de la seguridad de la vacuna o que postergan la segunda dosis. Velasco añade que cada vez es más frecuente que, en entornos antes reacios a la vacunación, se planteen preguntas y se difundan informaciones erróneas sobre la seguridad de la triple vírica.

El incremento de casos también está vinculado a la importación de la enfermedad. En 2024, el 23,3 % de los casos fueron importados, principalmente desde Marruecos y Rumanía, y el 44,9 % estaban relacionados con esas importaciones. Los brotes en comunidades como L'Hospitalet de Llobregat y Granada se originaron en poblaciones con baja cobertura vacunal.

En cuanto al riesgo epidemiológico, Velasco valora que “no hay un riesgo alto, pero sí es suficiente para que mantengamos la vigilancia”. El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) señaló el año pasado que, pese al aumento de la probabilidad de exposición, el riesgo de infección en la población general sigue siendo bajo gracias a las elevadas coberturas de vacunación.

Ante el alerta de la OMS, los expertos proponen medidas concretas: reforzar la vacunación de rescate en niños menores de cinco años que no hayan completado el esquema, intensificar la vigilancia en los puntos de entrada al país y combatir activamente la desinformación antivacunas. Moraga‑Llop enfatiza que “existen veinte años de evidencia que demuestran que la vacuna triple vírica no está asociada a problemas como el autismo”.

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